¿Qué fue la trata de negros?

El tráfico de esclavos africanos o trata de negros, que iniciaron los árabes en el siglo VII, fue convertido por los países europeos en un negocio triangular a gran escala (adquisición de esclavos negros en África, traslado por mar y venta en América) durante la época colonial. En 1452, los portugueses, tras ser autorizados por el papa Nicolás V para conquistar las tierras africanas en poder de los sarracenos y esclavizar a sus habitantes, convirtieron sus colonias de Angola y Guinea en centros de captura y contratación de esclavos. Luego se sumaron España y otros países. La primera fase de la trata era la captura de los negros en sus propias aldeas, por negros de otras tribus o etnias. La mayoría provenía de África occidental, entre Senegal y Congo. Después eran trasladados a los castillos erigidos a lo largo de la costa, donde esperaban encadenados y hacinados en lúgubres mazmorras a ser embarcados por los negreros europeos, que los llevaban a los mercados de esclavos de América. Allí su nuevo amo los marcaba con hierro candente. El destino final eran las minas y grandes plantaciones de las colonias. El número exacto de seres humanos arrancados a la fuerza de su tierra es difícil de precisar, pero se cree que entre 1500 y 1850 unos 12 millones de negros cruzaron el Atlántico. El resultado fue la devastación del continente africano, donde se abandonó la agricultura y se detuvo el progreso de regiones enteras al despoblarse de hombres y mujeres en edad productiva.

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Consecuencias del tráfico para Africa

EFECTOS DEMOGRAFICOS

El tráfico de esclavos provocó estragos en Africa, los cuales aún hoy en día se hacen sentir. Durante cuatro siglos este continente fue escenario de guerras y “razzias” por la captura de esclavos. Millones de africanos fueron exportados para tierras lejanas, otros tantos millones murieron en largas marchas hasta la costa y en los almacenes a la espera de ser embarcados. Este éxodo forzado de millones de personas provoco la disminución del crecimiento vegetativo de la población africana, ya que los hombres y mujeres en edad de procreación eran vendidos. Algunos investigadores llegan a decir que entre los siglos XV y XIX el continente perdió más de cien millones de hombre y mujeres jóvenes. Varias regiones africanas quedaron casi totalmente despobladas. El investigador André Gunder Frank en su libro La Acumulación Mundial 1492-1789 señala la cifra de 13.750.000 esclavos traídos a América entre los siglos XVI y XIX, a lo que el investigador Enrique Peregalli añade un 25% por muertes en el trayecto y un 25% más por muertes en Africa con motivo de las guerras de captura, lo que da un total de 20.625.000 africanos perdidos para el continente en ese período. Igualmente, se calcula que en ese período sólo desde la costa de Angola a los puertos de São Tomé y América fueron transportados tres millones de esclavos. Así se explica que las zonas más pobladas en el Siglo XV como el Congo, Ndongo y Quissana, en el Siglo XVII estuviesen ya despobladas. Además, muchas poblaciones, ante el peligro de la esclavitud, abandonaron sus zonas originales, refugiándose en las regiones interiores, ayudando a la despoblación. EFECTOS POLÍTICOS El comercio de esclavos era el más lucrativo y los europeos se encargaron de persuadir a los jefes locales y a los mercaderes africanos para participar en él. De este modo se produjo una reacción en cadena. La aristocracia, los jefes y los comerciantes africanos querían aumentar su riqueza, autoridad y poder, queriendo también defender su independencia. Para ello, necesitaban de armas de fuego y mercancías de Europa. En este contexto, la fabricación de armas de fuego se transformó en un gran negocio de exportación. Con ellas se organizaban extensas cazas de hombres, ataques a otros pueblos, tribus y aldeas, con el fin de someterlos y venderlos como esclavos. De este modo, se deterioraron las relaciones entre los diversos estados y pueblos. Los pueblos del litoral y del interior más próximo se encontraban en guerra continua. Así, a partir del Siglo XVI los reinos de Benín, Congo y Angola en Africa Occidental, tal como el Imperio Mutapa en Africa Oriental, se desmoronaron. En los siglos XVII, XVIII y XIX, en las selvas del Golfo de Guinea y en el valle del río Zambeze se desarrollaron estados militares con base en el comercio de esclavos. Tenían una rígida organización militar, poseían grandes ejércitos permanentes y se enriquecian con la venta de sus propios hermanos, haciendo la guerra a los pueblos vecinos. EFECTOS ECONÓMICOS Además de la captura de hombres y mujeres, el tráfico promovió el saqueo sistemático de los bienes producidos. Ya sea a traves de tributos o de pillaje, los traficantes saqueaban el producto de las cosechas, ganado, marfil, pieles, cera, maderas preciosas. Las actividades económicas como la agricultura, minería, artesanía, alfarería y el comercio local fueron abandonados y se orientaron a una actividad económicamente más productiva: la esclavitud. El tráfico de esclavos trajo al continente africano un estancamiento, por no decir un retroceso económico. La agricultura, los tejidos, la fundición y la forja de metales se fueron reduciendo. En contrapartida, se desarrollo la exportación de seres humanos. En lugar de poner a la venta productos, ahora el único producto de fácil venta en el mercado eran los propios productores. Las pequenas industrias locales no pudieron sobrevivir. Por lo tanto, el tráfico de esclavos retardo el desarrollo y creó condiciones para el actual estado de subdesarrollo.

Fuentes: Monografías

Tráfico de esclavos

Creencia en la inferioridad del hombre africano

En una descripción de la época se les califica de “grandes monos, tan hábiles que, bien adiestrados, son capaces de ocupar el lugar de un criado”. Las crónicas de los descubridores suelen ser muy subjetivas: “caníbales bárbaros, que sacrifican a sus prisioneros”, “negros, que adoran al demonio”, “desde la más tierna infancia tienden a la inmoralidad y se hacen cortes lastimosamente en el rostro y en el cuerpo y se los pintan de colores para mayor ostentación”. El desconocimiento inicial fue seguido de justificaciones interesadas.
La idea de un “negro bárbaro” es una creación europea que continuó ejerciendo sus efectos sobre Europa hasta los inicios del siglo veinte (Leo Frobenius).
En 1704, en una enciclopedia, la última palabra de la ciencia, decía: “Los africanos suelen ser negros y se les llama negritos o moros. Son viciosos, salvajes, crueles y muy fuertes, y cada año, se venden gran cantidad de ellos como esclavos a los europeos”.

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