Trata de esclavos en el Perú

En la Historia del Perú la población africana figura desde los albores de la conquista.
La Capitulación de Toledo autorizó a Francisco Pizarro a traer al Perú cincuenta esclavos negros, entre los cuales debía haber, a lo menos un tercio de jembras.
El análisis del Historiador Julio Reyes Torres, menciona ante este hecho lo siguiente:
La proporción entre hombres y un mínimo de mujeres obligatorio exigida así para fomentar el crecimiento vegetativo del grupo esclavizado. No se puede decir que Francisco Pizarro hubiera sido como lo fue Cortés en México, dueño de grandes dotaciones de “Piezas de Ébano”.
Se sabe por algunos cronistas como Cieza de León, que un negro fue quien le salvó la vida a Diego de Almagro en la peripecia de Pueblo Quemado, donde fueron duramente atacados por los aborígenes.
El historiador Lookap reconoce la importancia del negro en las exploraciones de los Hispanos de nuevas tierras y conquista, mientras unos se cubrían de gloria, sus desconocidos compañeros vivieron y murieron en el más completo anonimato.
El capitán mandó Alonso de Molina y a un negro que fuesen con el cacique, se le acercaron los naturales, mirabánlo, haciéndolo lavar, como lo veían negro para ver si su negro era color o confección puesta, más el, echando su dientes blancos de fuera, se reía, y llegaba a otros verlo que no le daban lugar a comer.
Los primeros negros africanos en pisar tierra en la zona de Tumbes, fueron traídos por Francisco Pizarro, antes de firmarse la Capitulación de Toledo. Desde la exploración de la costa del pacífico sur fue un primer episodio donde el negro Africano estuvo de lado del Ibérico conquistador.
El segundo episodio de tal mencionada conquista es la lucha por el botín y tierras que origina las sangrientas guerras civiles entre los conquistadores. Aquí los negros participan como carne de cañón en esas disputas de lado de los caudillos afortunados y otras al servicio de los rebeldes que se enfrentan a la corona y otros fieles a las armas del rey. Ejemplo en el movimiento encabezado por Gonzalo Pizarro un negro que estaba a su mando a golpe de alfanje decapito en Añaquito, al virrey don Blasco Nuñez de Vela.
Posteriormente los negros africanos tomaron parte activa en la revuelta de Francisco Hernández Girón que cierra el agitado período de las guerras civiles en la iniciación del coloniaje. Un batallón de 150 africanos organizado por él, en la Batalla de Pucará, en vez de combatir se dedicó al saqueo, contribuyendo así a la derrota de su caudillo.
A su vez el leal capitán Gómez Arias Dávila, vecino de Huánuco, utilizó como auxiliares a sus esclavos negros para dominar al rebelde Girón. Refiriéndose a Huánuco Guamán Poma menciona que, indios y negros no han servido tanto a su majestad como en esta ciudad. Esto da clara muestra de cómo se iba formando la estructura social de los negros en el Perú.

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Principales puertos y rutas del comercio negrero en el Perú

Dentro de los grandes puertos de tráfico de negros-esclavos, son: Sevilla, Cádiz (España). Cartagena (Colombia), Portobelo (Colombia), La Guaira (Venezuela). Cumanana (Venezuela), Buenos Aires (Argentina), Permambuco (Brasil), Lima y Callao (Perú), entre otros.
Establecidos los negros esclavos en el Perú, realizaban su trayectoria por las principales rutas que eran:
Camino costero hacia el Norte: Lima – Tumbes, pasando por todos los valles de la costa norte.
Camino costero hacia el Sur: Lima – Chincha (Puerto de Tambo de Mora), Pisco – Ica, Nasca – Arequipa – Arica.
Y otros negros esclavos a menor cantidad su camino era de Lima cualquier punto de la sierra.

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Alimentación y sufrimiento, enfermedades de los afros esclavos del Perú

Hart – Terré encontró en una planilla de gastos de mantención de esclavos negros, afirmando que su dieta se hacía en base a zapallo, camote, pan, pescado, algo de carne, menudencias de animales, ron, chicha. Debido ha esa alimentación estaban propensos a diferentes plagas traídas por los europeos (como la viruela, epilepsia, fiebre tifoidea, sarampión, entre otras). Sufrieron como ningún otro, lo seleccionaron en base a sus condiciones físicas, que los convirtió en opinión de Mornen en una raza de élite biológica.
No todos los negros en el Perú eran esclavos y africanos. Había negros que venían con diferentes grados de aculturación o (hispanización)(evangelización), según su lugar y formación de origen. Ejemplo, los negros africanos capturados y vendidos como esclavos eran “bozales”, no tenían ninguna experiencia laboral, ni hablaban el idioma. Los nacidos en América eran ladinos, poseían experiencia laboral y hablaban español. En su mayoría eran mulatos.

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UNA NOTA SOBRE LA ESCLAVITUD EN EEUU

Es importante señalar las diferencias de trato en unos lugares y en otros. Por ejemplo, en 1860 la población de origen africano en los EEUU rondaba los 3.000.000, seis veces superior al número de africanos que habían sido transportados. En cambio, en Jamaica, la población esclava era dos veces menor que la cantidad de africanos trasladados a la isla.

Esto es así porque en EEUU en general, el trato recibido por los esclavos fue algo menos brutal que en el área del Caribe. Y (para los amantes de las teorías raciales en que, supuestamente, algunos pueblos europeos hicieron mejores colonialismos que otros) al hablar del área del Caribe estamos incluyendo las posesiones españolas (Cuba, Santo Domingo), las francesas (Haití), las portuguesas (Brasil), las holandesas (Curaçao) y las británicas (Jamaica)
El hecho de que los esclavos fueran mejor tratados en EEUU que en el área del Caribe no se debe tampoco a la bondad intrínseca de estos, sino a otros factores. Generalmente, las explotaciones norteamericanas eran mucho más pequeñas que las grandes plantaciones antillanas y, al contrario que sus homólogos coloniales, los propietarios de esclavos estadounidenses solían vivir en la misma explotación, cerca de sus esclavos. Por otra parte, las plantaciones coloniales solían ser atendidos por grupos de cincuenta o más esclavos, mientras que en EEUU lo normal era que un propietario no tuviera más de cinco.

Si convives con tus esclavos, no es buena idea llevarles a tal grado de desesperación que no les importe las consecuencias de cortarte el cuello por la noche. Además, si sólo tienes cinco esclavos, sale más caro maltratar físicamente a uno de ellos hasta el punto de que no pueda trabajar al día siguiente.

Tampoco debemos olvidar que los jóvenes señores estadounidenses crecían y jugaban con los hijos de los esclavos de sus padres, que un día serían de su propiedad. En EEUU se creó un paternalismo inédito en el resto del área esclavista en el que los propietarios se veían a sí mismos como patrones benevolentes que buscaban elevar el nivel espiritual de sus esclavos.

Probablemente, a todo esto se debe que en el Caribe hayan pervivido tantos rasgos culturales africanos y en EEUU no.

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LA TRATA DE ESCLAVOS AFRICANOS EN CUBA EN LA ETAPA COLONIAL

En esa época de 1492 habían en la península ibérica unos 100,000 esclavos, y a finales del siglo los descubridores trajeron algunos al caribe para realizar labores domésticas, y darle cuidado a los caballos y otros animales que eran desconocidos en el nuevo mundo. En esos tempranos tiempos los trabajos agrícolas y de minería lo hacían los indios ya esclavizados.
Cuando a Diego Velázquez le dieron la misión de colonizar a Cuba, al partir de Santo Domingo (1511) con un pequeño ejército, se puede señalar que incluyó unos cuantos esclavos traídos a la Española desde la península ibérica.
A partir de la segunda década de las 8 villas fundadas por Velázquez, comienzan los colonos a tener esclavos negros, aunque en pequeños números. Estos primeros esclavos entraban en Cuba, y en las otras posesiones españolas por medio de concesiones (licencias), otorgada a traficantes particulares por la corona. Al aparecer la piratería, los colonos también compraban esclavos de contrabando a los piratas.
Al ir escaseando la mano de obra indígena, el tráfico de esclavos negros se fue incrementando, y cuando la industria azucarera comenzó ha crecer, este mercado alcanzó en Cuba grandes cifras. Para tener una idea de la magnitud de esta inhumana expresión del ser humano, la entrada del mayor número de esclavos en Cuba se registra entre los años 1801 – 1865, período que llegaron a la isla 616.200. Según a documentos de la época, en 1537 habían unos 600 esclavos africanos repartidos en las diferentes haciendas, y algunos en labores mineras, como la del Cobre descubierta en 1530, ubicada en Oriente.
Al finalizar las concesiones a particulares en 1595 (primera etapa de la esclavitud), se desarrolla el «asiento», en que la corona le otorga a compañías lusa por medio de una cantidad de dinero, el tráfico de esclavo a sus colonias españolas, donde se comprometen a mantener la demanda. En 1656 la corona le unen compañías francesas a este dantesco tratado de esclavos, y desde 1713 participan los ingleses.

Violaciones de todos y aun mas de los Derechos Humanos.

La crueldad con la que eran tratado los esclavos es casi imposible describirla, pues toca la sensibilidad de cualquier ser que se considere humano.

El sufrimiento de la mayoría de los esclavos en relación al tráfico desde África a la América, comenzaba desde el momento de su captura en su tierra natal. Los traficantes no tenían misericordia al perseguirlos, en matar a los que trataban de escapar, en separar a madres o padres de sus hijos, destruir la familia, y cuando los apresaban, a las mujeres y hombres que se revelaban eran azotados con saña.

Al ir concentrado a los apresados en la costa, los primeros grupos se pasaban hasta dos o tres días sin alimentos, y eran flagelados brutalmente los que protestaban, donde algunos morían.
El martirio en la travesía es inenarrable. se pasaban varios días sin probar bocado, racionada el agua al máximo, y cuando alguno se enfermaba de gravedad, lo arrojaban al mar, otros debido al hambre y a la presión psicológica se lanzaban a las aguas del océano. Si el barco era atacado por piratas, sin conmiseración los tiraban encadenados al agua para aligerar la carga, y así tratar de escapar.

Al llegar a su destino, según el amo que les tocaba continuaba el calvario. Los hacían trabajar desde el amanecer hasta que oscurecía, y a los que protestaban el látigo era la respuesta. Demás esta señalar las violaciones hasta de menores de edad por parte de los dueños.
Desde que los africanos fueron traídos a Cuba, al igual que en otras partes de América, por ese espíritu del ser humano de vivir en libertad, comenzaron a revelarse contra el yugo opresor.
Se conoce por documentos de la década de 1520, que varios esclavos se unieron a la guerrilla encabezada por el cacique Guamá en la zona de Baracoa. Otras alzamientos de relativa importancia en que participaban esclavos, o esclavos libres, se fueron produciendo a lo largo de los siglos XVII, XVIII, y XIX, donde los encabezado por Juan Criollo (1550), y José Antonio Aponte (1812), son los mas conocido. Estas revueltas en si no tenían el fin de ver a Cuba libre y soberana, hasta que comenzaron las conspiraciones independentistas, en que la participación de los cubanos de la raza negra fueron clave fundamental para que Cuba surgiera como República.
Entre los cubanos que dieron su valor, su vida por la Patria, se destaca en primer plano nuestro Titán de Bronce, Lugarteniente General del Ejército Mambí, Antonio Maceo y Grajales; Quintín Bandera (lo asesinaron después que Cuba fue libre); el general Generoso Campos Marqueti (murió en el exilio combatiendo al régimen comunista), Juan Gualberto Gómez, entre los miles Mambises de la raza negra.

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Participación de esclavos negros en la exploración americana

Los españoles comenzaron a utilizar los servicios de esclavos negros en América en una fecha tan temprana como 1501. Cierto número de ellos participaron activamente en la exploración del continente. Y, a pesar de las tristes condiciones en que se les capturaba, transportaba y mantenía, muchos descollaron incluso desde el principio en la ingente tarea de la conquista del nuevo mudo. Así, hallamos mención de la presencia de esclavos negros en las expediciones realizadas en Guatemala, Chile, Perú y Venezuela; en las aventuras de Ponce de León en Florida; en la expedición de Ayllón, con Cabeza de Vaca y fray Marcos der Niza en el sudoeste de los actuales Estados Unidos. Con Alarcón y Coronado en Nuevo México y con De Soto en el Misisipí. Nuflo de Olano se distinguió como fiel compañero de Balboa en el camino hacia el océano Pacífico. En el lugar donde actualmente se alza Jamestown (donde en 1526 los españoles establecieron un fuerte, al que llamaron San Miguel de Gualdape) los esclavos negros desempeñaron un papel primordial en el establecimiento de la colonia, que finalmente, debido al trato cruel de que eran objeto, no prosperó. Quizás el personaje más destacable de entre los africanos, que colaboraron con los españoles en la exploración y conquista de América, fue Estebanico, verdadero explorador de lo que es hoy Nuevo México y Arizona. Nacido hacia 1500 en Azamor (Marruecos), era esclavo de Pánfilo de Narváez y como tal participó en la infortunada expedición que éste realizó a las costas de Florida. Tras embarrancar las naves en las costas de Texas y caer todos los miembros de la expedición como esclavos de las tribus indias, Estebanico acabó con unos pocos supervivientes que lograron volver a pie a las costas mexicanas. Por su valor y sus decisivas pruebas de inteligencia, convertido ya en compañero del tesorero de esta primera expedición, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Estebanico fue elegido para ir en busca unas famosa siete ciudades de Cibola. Pereció en el intento, pero su colaboración y el respeto demostrado por los jefes españoles, era un signo de las peculiares relaciones que, por aquellos años, se iban estableciendo entre los tres grupos de pueblos.

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NEGROS EN AMERICA

Juan Pablo II pidió perdón por el “holocausto desconocido” durante una visita a Gambia y Senegal, en 1992, perpetrado por “personas bautizadas que no vivieron de acuerdo con su fe”. Se refería al tráfico de esclavos negros de África a América.
En La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1870, Hugh Thomas afirma conservadoramente que en ese periodo fueron arrancadas de África unos 11 millones de personas. Portugueses, españoles, franceses, holandeses e ingleses capturaban o compraban en distintas regiones de África a miles de hombres y mujeres libres para venderlos a los colonos americanos, quienes los obligaban a trabajar en plantaciones, minas y en la servidumbre.
El tráfico enriqueció a estados y a individuos. En América la mano de obra forzada apuntaló las nacientes economías a lo largo y ancho del llamado Nuevo Mundo. No fue sino hasta 1780 cuando de Europa llegaron las primeras prohibiciones de poseer esclavos; poco después, en 1813, José María Morelos aboliría formalmente la exclavitud en el México incipiente y en 1860 el primer presidente republicano de Estados Unidos, Abraham Lincoln, lo haría en Estados Unidos, con lo que empezaría a cambiar muy lentamente la condición de una raza a la que se trataba con mayor brutalidad que a los indígenas.
Otras fuentes apuntan que entre 1540 y 1850 fueron desterrados violentamente de África 60 millones de negros (Alianza Reformada Mundial, 2004; warc.jalb.de). Recluidos en fuertes como el de Elmina, construido por los portugueses en 1482 en el litoral de Ghana, los esclavos debían esperar, a veces varios meses, antes de ser enviados a la tortuosa travesía atlántica. Comían apretujados en oscuros calabozos y ahí evacuaban sus intestinos. Al cabo de meses caminaban entre sus propios excrementos y aquellos que trataban de resistirse eran golpeados, torturados y encadenados. A éstos se les abandonaba al sol inclemente para que murieran de hambre y sed. Los enfermos eran arrojados al mar y las mujeres violadas tumultuariamente por la soldadesca.
Durante tres siglos, solamente 15 millones de esos 60 llegaron a América. Los demás murieron sacrificados o a causa del hacinamiento y las enfermedades contraídas por las insalubres condiciones de los campos de concentración construidos en la costa oeste por Portugal, Holanda e Inglaterra.
En Elmina se erigió el primer templo católico en África, en uno de cuyos muros aún se lee la inscripción “Dios está aquí”. Es decir, no en los calabozos. Con esa burda justificación los religiosos se hacían de la vista gorda ante el tráfico de esclavos y su sufrimiento. Los piadosos cristianos oraban en medio de tormentos, violaciones y asesinatos.
Antes de concluir su visita, el extinto Papa leyó la inscripción en uno de esos antiguos enclaves militares y comerciales: “A la memoria eterna de la angustia de nuestros ancestros. Que quienes murieron descansen en paz. Que quienes regresen encuentren sus raíces. Que la humanidad nunca más cometa semejante injusticia contra la humanidad. Nosotros, los vivos, juramos no hacerlo”.
Ahora, cada año más de 400 mil afroestadunidenses visitan Elmina para recordar ese oprobioso pasaje de la historia. En tanto, la Iglesia católica sigue rezando mientras lanza anatemas contra madres solteras y homosexuales.

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Ubicacion geografica población negra en colombia

La población negra colombiana, llamada también afrocolombiana, está constituida por los descendientes de africanos esclavizados traídos a América desde los tiempos de la conquista, en el siglo XVI. Su arribo se da en el contexto del desarrollo del capitalismo mundial, cuando la ola colonizadora europea introdujo la mano de obra esclava en el continente americano para el desarrollo de las actividades productivas ligadas a la explotación de materias primas como el algodón, el arroz, la azúcar, el tabaco y otros. Entraron a nuestro país como parte de la trata de negros por Cartagena de Indias; como contrabando llegaron por el Litoral Pacífico a Buenaventura, Charambirá y Gorgona, o por el Atlántico a las costas de Riohacha, Santa Marta, Tolú y el Darién.

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LA TRATA DE NEGROS EN COLOMBIA

Los proveedores de la mano de obra esclava en las costas africanas utilizaron diversos métodos para la consecución de la mercancía. En efecto, comoquiera que la esclavitud era institución corriente, especialmente en la costa occidental del África, buena parte del comercio negrero tuvo como fuente la población africana ya esclavizada. Sin embargo, el mayor volumen de esclavos se obtuvo mediante la caza directa y utilizando la violencia, el fraude, promoviendo las guerras intertribales y fomentando la avaricia en príncipes y gobernadores africanos, a quienes se les convirtió en intermediarios del comercio, básicamente por los tratantes portugueses, holandeses, franceses e ingleses.

Tratándose de una mercancía tan especial, la Corona española, desde el comienzo mismo de la trata, dispuso una serie de medidas no sólo para controlar estrictamente el comercio y asegurar los impuestos y gabelas, sino para impedir el paso de algunas tribus consideradas levantiscas y peligrosas para el proceso de aculturación del indígena, así como la concentración excesiva del elemento negro que pusiese en peligro la seguridad de los puertos y de las propias colonias, estableciéndose una legislación que regulaba la calidad y cantidad del trafico de esclavos.

Además del estricto control que llevaría la Casa de Contratación de Sevilla en relación con los permisos, licencias y asentamientos, así como otros organismos de la administración, en cada caso se establecieron los llamados puertos de permisión o desembarco, internación y reparto de las cargazones africanas. La Nueva Granada contó con el puerto de mayor movimiento y actividad, pues a Cartagena de Indias eran conducidos no sólo los esclavos destinados al gran virreinato peruano, sino los que posteriormente serían reexportados a las islas del Caribe y las Antillas.

Cartagena reunía ciertas condiciones económicas y sociales que la habilitaron como puerto ideal para el comercio negrero. Contaba con buen número de médicos y protomédicos para el minucioso examen a que eran sometidas las “piezas de esclavo”, la seguridad para mercancía tan valiosa y codiciada era casi total; la actividad de comerciantes, intermediarios y tratantes, así como la circulación de metales, era intensa; el sistema de comunicaciones era relativamente rápido, lo que facilitaba un comercio y tráfico continuo, etc.; pero además, a los tratantes les resultaba particularmente atractivo arribar a Cartagena y comerciar precisamente allí, pues siendo el Nuevo Reino el mayor productor de oro y dicha ciudad el puerto de salida de los metales, el precio de los esclavos tendía a se superior y de otra parte, las posibilidades para el contrabando de los minerales resultaban excepcionales.

Cabe advertir que la política de la Corona en relación con los puertos de permisión obedecían, además, al interés oficial por continuar en estos grandes depósitos el proceso de aculturación del elemento negro, el cual supuestamente comenzaba en las costas africanas. De otra parte, el esclavo negro necesariamente entraba en relación con otras castas y grupos socio-radicales, sobre todo con el indígena, lo que a juicio de los funcionarios españoles constituía un riesgo para la labor de cristianización de los aborígenes, si no se adoptaban medidas preventivas en el momento mismo de la llegada de los esclavos a territorio americano.

Cartagena, en razón de la conquista y defensa militar de los territorios ocupados se convirtió, casi desde su fundación, en punta de lanza de colonización en la etapa continental y fue además puerto de gran movimiento, centro administrativo de primera importancia, lugar de intenso intercambio y de servicios de una extensa región. Sin embargo, la actividad más lucrativa y el comercio más apetecido fue el que se adelanto con la fuerza de trabajo esclava, convirtiéndose éste en la mayor fuente de riqueza.

Aun sin haberse establecido la magnitud del movimiento negrero no la intensidad del comercio durante el siglo XVI y primera mitad del XVII, es de presumir que fue a partir y alrededor de las transacciones con la mercancía fuerza de trabajo esclava como se formaron los grandes capitales de intermediarios y comerciantes y por su parte, el tesoro, como sostenían los propios funcionarios reales, “…. recibía mayor beneficio con un navío de negros que con galeones y flotas…”- a pesar de las continuas quejas de las autoridades del puerto sobre el decaimiento del comercio esclavista, Cartagena fue, desde 1595 hasta 1615, el único puerto de América española autorizado para recibir las cargazones de los asentistas y tratantes de esclavos; con posterioridad se agrego Veracruz y excepcionalmente se dieron permisos para otros sitios. Sin embargo, en casi todos los contratos se estipuló que Cartagena sería el puerto de primera entrada.

Mediante una red organizada de grandes comerciantes españoles y criollos, la mercancía humana se distribuía por mar, ríos y caminos a los distintos centros de mercado y sitios de trabajo de América como México, Perú, Santo Domingo, Puerto Rico, Cuba, Caracas, etc., así como a los distritos mineros y a las regiones agrícolas de la Nueva Granada.

De acuerdo con lo dispuesto en las licencias, contratos y asientos, la mercancía humana debía trasladarse de las costas africanas a los puertos de permisión, y sólo con la debida autorización se podrían habilitar puertos de refresco o sitios de escala como San Tomé, Jamaica, Barbados, etc. Legalizada la mercancía mediante el pago de impuestos, examen médico e imposición de la coronilla real o marca (operaciones conocidas como Palmeo y Carimba), se procedía a a subasta publica por lotes o “piezas indias” y posteriormente a su distribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en pequeños grupos por los ríos Magdalena y Cauca hacia Santa Fe, Antioquia, Cali, Popayán, Chocó y demás centros y zonas de actividad y explotación económicas.

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Procedencia de los Esclavos Negros de Venezuela

Procedencia de los Esclavos Negros Traídos a Venezuela para estudiar el aporte cultural de los africanos a la cultura popular venezolana es preciso ocuparse del problema de la procedencia de los esclavos. Este problema no es tan fácil de resolver, porque las estadísticas no mencionan sino muy esporádicamente el origen de los negros importados. Por eso hay que reconstruir los hechos a base de unas pocas anotaciones disponibles. La esclavitud destruyó las culturas africanas en el Nuevo Mundo. La posición social y económica de los negros cambió fundamentalmente. Los esclavos sufrieron cambios profundos en sus valores humanos y culturales. Otros factores importantes son la mezcla de razas y la aculturación forzada. Los afro americanos lograron crear una cultura nueva, original, basándose en raíces africanas, europeas e indígenas. Los análisis de los pocos documentos accesibles para determinar el origen de los esclavos revela que aproximadamente la mitad de los negros vinieron de la costa del Golfo de Guinea (entre la Costa de Oro y Benin) y la otra mitad de la región del Congo-Angola.

Los primeros esclavos negros traídos a Tierra Firme por los portugueses eran naturales de Cabo Verde y Guinea (Archivo de Indias, en Academia de Historia, Caracas, Tomo VI. En 1570 llegaron a Cumaná unos 500 esclavos de Cabo Verde y Guinea (Archivo Nacional, Relaciones de Hacienda, 1575, Tomo VII. En el siglo XVII los portugueses trajeron esclavos de Guinea, Angola y Benguela. Los franceses buscaban su carga humana en Senegal y Dahomey (Liscano, 1950.- 60). En cambio los ingleses importaban esclavos de Sierra Leona, Whydah (Dahomey), Gambia y Lagos (Nigeria), (Ramos, 1943- 25).

Liscano opina que los Fon de Whydah vendieron a los europeos miembros de las siguientes tribus. (Liscano, 1950: 74 s): Wida, Arda, Popo, Arara, Adja, Ketou, Ewe, Mahi. Más tarde los Fon del Dahomey conquistaron algunas ciudades yoruba, vendiendo los prisioneros de guerra a los portugueses. Así en las últimas décadas de la Trata en el siglo XIX ante todo llegaron muchos yoruba que dejaron sus huellas en Cuba y Brasil. En Venezuela donde la Trata fue suprimida por 1800 hay pocos yoruba. En el siglo XVIII negros de la Costa de Marfil y de la Costa de Oro fueron traídos a Barlovento (Sojo: 1943, 1947 a y b). Como el puerto más importante de esta región se llamó San Jorge de Mina, los negros que vinieron de allí fueron denominados «mina». Todavía hay un tambor conocido con el mismo nombre en el Barlovento venezolano.

Los ingleses tenían en la desembocadura del río Congo una factoría llamada Banana. Los franceses se establecieron en Loango y Dahomey. Los portugueses comerciaban en Nigeria, Dahomey, Benguela y Angola, más tarde también en Mozambique. En el siglo XVIII los ingleses importaron Ganga, Tembe de Sierre Leone y Mandinga, Fula, Serere, Sosa, Timneos y Wolof del Senegal (Acosta Saignes, 1960; Liscano, 1950).

Al oeste de los Yoruba viven los Twi, a quienes pertenecen los Fon del Dahomey, los Ewe de Togo, como también los Akan, Ashanti y Fanti de Ghana y algunos grupos de la Costa de Marfil (Murdock, 1959: 252 s).

De toda esta región salieron miles y miles de esclavos durante los tres siglos de la Trata. El aporte cultural de estos pueblos a las culturas afroamericanas es importante. La religión Fon sobrevive en el vudú de Haití (Herskovits, 1937, 1938). Los Fanti y Ewe dejaron sus huellas en las Antillas y en Surinam (Dark, 1954; Líndblohm, 1923). A este grupo pertenecen las tribus siguientes de nuestra lista: Arara, Arache (Araya), Guachi (Wachi), Ewe, Fon, Guaza (Wasa), Akan, Ashanti, Mina (Popo, Gege), Popo, Tari. Los Twi hablan idiomas nigríticos. Los Ewe tienen familias extendidas patrilineales; los Akan son matrilineales. Viven en casas cónicas o rectangulares. El reino de los Ashanti y el imperio Fon (Dahomey) tienen importancia histórica. La esclavitud era una institución bien conocida en toda esta región. El Rey de Dahomey debía su poder al comercio de esclavos con los europeos. En el siglo XVIII su influencia se extendió hasta Arda y Whydah, puertos de exportación de muchos esclavos. Los Fon luchaban con los Yoruba vecinos, vendiendo los prisioneros de guerra a los europeos. Estas guerras fueron atizadas por los blancos para estimular el comercio con esclavos y armas. Los puertos de exportación fueron Arda, Whydah, Porto Novo, Badagry y Lagos (Lachataure, 1961: 5). Herskovits (1938) escribió una monografía sobre Dahomey. Los Fon tienen patriclanes, pero cada mujer de una familia poligínica tiene su propia casa dentro del «compound» donde vive con sus hijos. En las aldeas los hombres forman brigadas de trabajo para labrar la tierra en común. Este sistema se llama «dokpwe» y recuerda a las «cayapas» venezolanas. El Ser Supremo de los Fon es Mawu-Lisa. El panteón está estructurado casi como entre los Yoruba. Hay también sectas de adeptos para cada deidad (vodún). Hay dioses telúricos y celestiales, espíritus de la naturaleza y acuáticos. Hay sacerdotes y mediums que reciben los espíritus en ocasión de las grandes fiestas. El culto de las culebras sagradas en el templo de Whydah tenía cierta importancia, pero cayó en desuso ya en el tiempo de Ellis (1890: 54 s). Los siguientes grupos de nuestra lista se encuentran entre los Senegambios: Bañon (Banyun), Bran, Catende (Tenda, Tende), Folopo (Wollof), Fulo (Wollof), Sape (Zape, Baga). Estos pueblos viven a lo largo de la costa atlántica entre Guinea Portuguesa y Río de Oro. La mayor parte de los esclavos de esta región fueron traídos a las Américas por los franceses y portugueses, muchos vía Gorée. Las tribus son matrilineales. Desde hace muchos siglos están en contacto comercial con el Norte de Africa a través de Mauritania (Murdock, 1959: 265 s).

Entre los primeros esclavos traídos a las Américas había muchos Mandinga. Eran muy temidos porque tenían fama de ser grandes brujos. Ramos (1943) piensa que una parte de los Mandinga que llegaron a las Américas eran musulmanes, y tenían una cultura más elevada que muchos blancos de Brasil en aquella época. Los hacendados no querían tener negros musulmanes entre sus esclavos por su espíritu rebelde.

Resumiendo este análisis se puede decir que en las Américas encontramos tres grupos de negros africanos: a) la cultura de la Costa Occidental o «de Guinea» (Ghana, Costa de Esclavos, Nigeria). Fanti, Ashanti, Ewe, Fon, Yoruba, Tari, Carabalí, etc.; b) la cultura bantú de la región del Congo y Angola; c) la cultura de los Malinke islamizados (Mandinga).
En Venezuela es difícil identificar culturas enteras. Se habla más bien de rasgos y elementos. Como era costumbre distribuir los esclavos entre los hacendados, los negros perdieron contacto con sus compañeros de la misma tribu. En la hacienda fueron puestos junto con esclavos de otras regiones o con negros criollos. Esta dispersión facilitaba la aculturación y disminuía el peligro de una sublevación organizada. Por otra parte en las cofradías se unieron negros de la misma tribu o de la misma región. En Venezuela nunca hubo predominio de una cultura africana sobre otra. Además, el aporte cultural indígena siempre jugaba un papel importante».

Elisa Marvena Nyarai

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