Destinos de los esclavos negros

DESTINOS:

colonias españolas en América: 1.600.000

Brasil: 4.000.000

Caribe británico, francés, holandés y danés: 3.700.00

EEUU: 500.000

Mortalidad aproximada de los esclavos durante el traslado: como mínimo más optimista, un 10%

Fuente: Presentación en Power Point

Algunas cifras sobre la “trata de negros”

Es muy complicado establecer cifras fiables sobre la trata de esclavos africanos. Pocas veces hay documentación apropiada, y cuando la hay no tiene en cuenta el contrabando que, sabemos, llegó a ser muy importante. Basándose en distintos estudios, Marc Ferro hace las siguientes hipótesis:

*Esclavos comprados por los árabes antes de la llegada de los europeos: entre 3,5 y 10 millones.

*Esclavos deportados por los franceses: no inferior a 1.200.000

*Esclavos deportados por los ingleses: cifra muy superior a 4.000.000

*Trata portuguesa: 2.250.000

Esclavos deportados durante:

*sXVI

Por los árabes: 900.000

por los europeos: 900.000

*sXVII

Por los árabes: 700.000

por los europeos: 1.800.000

*sXVII

Por los árabes: 700.000

por los europeos: 6.100.000

*sXIX
Por los árabes: 1.800.000

por los europeos: 3.300.000

*Total Siglo XVI- Siglo XIX

Por los árabes: 4.100.000

por los europeos: 12.100.000

Fuente: Articulo

Comercio de esclavos africanos

El comercio de esclavos africanos no sólo fue un acto de crueldad extrema en sí mismo, si no que además, produjo grandes males en las regiones afectadas.

Las personas raptadas eran transportadas a grandes barcos y nunca jamás volvía a saberse de ellos. Esto despertó un terror supersticioso entre los nativos que en su pugna por por mantener la libertad o por arrebatársela al vecino llevaron al continente a un estado de caos sin precedentes. Podríamos decir, que todavía no ha sido resuelto. Vigorosas sociedades y civilizaciones incipientes fueron arrastradas a una destrucción prematura y todo el continente vivió un gran retroceso tanto en nivel de vida como en fuerza civilizadora.

Naturalmente, la esclavitud ya existía desde mucho antes, tanto en Europa como en África, pero se trataba de una esclavitud doméstica, con poca repercusión económica. Apartir del sIX, los árabes del norte y el este de África empiezan a comprar esclavos, dando pie al surgimiento de los primeros estados esclavistas en lugares como el Valle del Níger, el Sudán, el Cuerno de África o en el extremo sur del Sahara (Songhai).

Era la esclavitud que buscaban los árabes distina a la que querrían luego los europeos. Las mujeres eran más apreciadas que los varones, y generalmente los esclavos no eran destinados a trabajos extenunantes (con excepciones). En cualquier caso, la esclavitud anterior al gran comercio atlántico no tuvo las repercusiones que esta tendría sobre los estados subsaharianos.

La cifra de esclavos comprados por los árabes no empezaría a reducirse hasta bien entrado del sXIX, pero apartir del sXVI los europeos superarían su importancia como clientes. El dudoso honor de iniciar este comercio lo tiene Portugal, que ya en 1444 realizó su primer cargamento. La colonia portuguesa en Santo Tomé se convertiría, a su vez, en la primera gran economía de plantación de caña de azucar basada principalmente en el trabajo esclavo.

Los primeros colonos españoles y portugueses en el continente americano se encontraron con serias dificultades a la hora de esclavizar a los nativos. Tanto por motivos legales como, simplemente, porque fueron exterminados en gran medida. Como lo que no iban a hacer era ponerse a trabajar, decidieron comprar esclavos procedentes de allí donde se vendían tradicionalmente, África.

Fuente: Articulo

Fin de la esclavitud en Cuba

En un congreso internacional que se efectuaba en Viena (1815), Inglaterra presiona a España para terminar la trata de esclavos, y en 1817 los dos países firman un documento donde manifestaban finalizar dicho comercio en el 1820. Este documento firmado fue simplemente puro papel, pues como hemos visto, desde esa fecha hasta el último barco cargado de esclavos (1867), entraron en cuba mas de 600,000.

No obstante a que el tratado firmado por España e Inglaterra no se cumplió, valió algo para que en 1842, el representante de la corona en Cuba, el gobernador capitán general Gerónimo Valdés, firmara un reglamento mejorando las condiciones del esclavo. De este documento se desprende a simple vista, la crueldad a que eran sometidos los esclavos por muchos amos.

El 4 julio 1870 se aprueba una ley que fue presentada por el Ministro de Ultramar Segismundo Moret y Prendergast, en la cual se aparentaba terminar con la esclavitud, pero que en si era una burla, una inmoralidad, pues eran libres los que nacieran a partir de esa fecha, y los ancianos entre otros que el documento especificaba. Ver en una segunda ventana la llamada Ley Moret.

El 13 de febrero de 1880, las cortes aprueban supuestamente la Ley de Abolición de la esclavitud en Cuba, la cual fue rubricada por el Rey Alfonso XII. Decimos supuestamente, pues esta ley llamada popularmente «Patronatos», hacia que la esclavitud continuara por muchos años en Cuba. Ver en una segunda ventana esta ley de Patronatos.

Vale señalar que para este año de 1880, la mayoría de los países de América habían abolido totalmente la esclavitud, y que las conspiraciones en Cuba desde mediados del siglo, las invasiones de Narciso López, el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes, entre otros hechos relevantes para ver a Cuba libre, ejercían fuerte presión sobre la metrópoli.
A la muerte del Rey Alfonso XII el 26 de noviembre de 1885, ocupa la corona su esposa María Cristina de Habsburgo, ya que de la unión de ambos el futuro Rey de España Alfonso XIII estaba por nacer. La Reina Regente María Cristina en 1886 firmó una Orden Real poniendo fin a los Patronatos, y así terminando la ignominiosa esclavitud en Cuba.

Fuente: Articulo

Portugal y la trata de esclavos

La aparición de los esclavos negros en la Europa de la Baja Edad Media fue un momento decisivo para la historia de la humanidad. Se produjo una caza del hombre que duró cuatrocientos años y que convirtió Africa en un continente manchado de sangre y de lágrimas. En los territorios musulmanes conquistados por Afonso Henriques había escasez de mano de obra. El esclavo era el musulmán capturado durante las expediciones en tierras del sur durante la primavera para que sirviesen en la propiedad señorial, donde la población semisierva disminuía rápidamente y los hombres libres rehusaban a instalarse. Aunque el cristianismo condenase la esclavitud de los cristianos, muchos documentos hablan de moros cristianos que eran esclavos. También muchas referencias muestran que los esclavos trabajaban encadenados o amarrados para evitar la fuga. (José Hermano Saraiva)

Fuente: Articulo

Implicación de otras potencias coloniales

Lo iniciado por los portugueses (y antes por los árabes) fue muy pronto adoptado por las demás potencias coloniales. Los españoles, los holandeses, los ingleses, los franceses, los alemanes, los daneses y los norteamericanos se dedicaron en los siglos siguientes al comercio de negros. A principios del siglo XIX, según Livingstone, se capturaban anualmente trescientas cincuenta mil personas en Africa, de las cuales sólo de una quinta a una décima parte llegaba al lugar de destino. El cardenal francés Lavigerie, uno de los hombres que más decididamente luchó contra la esclavitud, suponía que en el siglo XVIII, la esclavitud costaba unos dos millones de vidas al año. El sistema de la esclavitud se convirtió en un elemento indispensable de la economía. Ligado al cultivo del azúcar, del algodón y del café. Carlos V dio la concesión del comercio entre Africa y América Central a partir del año 1517 a mercaderes flamencos. John Hawkins, entre 1563 y 1570 atacaba con su barco que llevaba el nombre Jesús, los transportes de esclavos portugueses y los poblados africanos y gracias a su comercio de esclavos llegó a ser el hombre más rico de su tiempo, caballero y tesorero de la armada real. Las compañíasinglesas «African Company» y «Company of Barbary Merchants» en el transcurso de cuarenta años transportaron tres millones y medio de esclavos negros a América.

Fuente: Articulo

El papel destacado de Portugal

Portugal se convirtió en el comerciante de esclavos número uno de toda Europa. Se llegó a considerar el trabajo de los esclavos como la base de la existencia nacional. La actitud que transformó un pequeño pueblo de la Península ibérica en una verdadera nación de navegantes esforzados, se deterioró con el paso del tiempo. Hasta fines del siglo XV el comercio de esclavos estuvo casi exclusivamente en manos de los árabes y de los portugueses. Los árabes proveían al mundo oriental, los portugueses a las potencias occidentales. Al abrigo de las fortalezas construidas por João II los esclavos eran reunidos y embarcados. Cuando la colonización de América requería, ochenta años más tarde, mayor cantidad de esclavos, Portugal creó en Lagos y en Angola una organización aún más importante. Había cristianos portugueses que insistían en que la finalidad principal de los viajes a Africa no debía ser el comercio de esclavos, sino la conversión de las almas de los indígenas.

Fuente: Articulo

El tráfico en África Oriental

Es así como el tráfico transatlántico de esclavos llega a la costa oriental africana más tarde que a la costa occidental. Fue a partir de 1645 que los traficantes y comerciantes portugueses comienzan a frecuentar los puertos de la costa oriental africana con más asiduidad, especialmente Mozambique.
Este tráfico se intensifica a partir de la segunda mitad del Siglo XVIII, cuando la demanda de esclavos en esta región supera la extracción de oro y marfil.
A partir de los primeros anos del Siglo XIX, las relaciones comerciales con el exterior pasan a depender casi exclusivamente de la exportación de esclavos. De todos los puertos de Mozambique se exportan esclavos para las islas francesas del Indico, América, Arabia, Golfo Pérsico, India y Goa (posesión portuguesa en la India).
Ya antes del Siglo XVIII habían salido esclavos de Mozambique según fuentes árabes y portuguesas, pero en ningún caso el número fue tan elevado y alarmante como desde el Siglo XVIII en adelante. Si las condiciones físicas de los puertos favorecían las actividades de los negreros, la complicidad de los gobernantes, desde los gobernadores generales hasta los gobernadores de capitanías, agravó la situación.
Ellos fueron los principales traficantes y exportadores de esclavos hasta los años sesenta del Siglo XIX. Vendían esclavos a los franceses, quienes los llevaban a sus plantaciones de azúcar y café a las islas del Indico.
Dadas las necesidades de mano de obra en las plantaciones de America del Sur, especialmente del Brasil, mercaderes brasileños, norteamericanos y centroamericanos comenzaron a llegar y a principios del Siglo XIX el tráfico hacia América superaba al de las islas del Indico.

En este tráfico se destacan también los yao y los maravies del Lago de Niassa, que venían hasta la costa con caravanas de esclavos para ser vendidas a los traficantes árabes. Los yaos llevaban también esclavos para los «prazos» del valle del Zambeze.
A partir de 1830, los árabes fueron los principales traficantes de esclavos. Muchas embarcaciones árabes, pangaios, desde diferentes puertos del norte de Mozambique acarreaban gran número de esclavos para las islas Comores y Madagascar. A mediados del Siglo XIX, estos traficantes cambian tejidos por esclavos. La isla de Ibo paso a ser frecuentada por los árabes de Zanzibar, Kilwa, Mombaza y sobre todo por los de las islas Comores.
A partir de 1854, el tráfico de esclavos para las islas francesas paso a llamarse «exportación de trabajadores libres». Esto se debió a la prohibición del tráfico y al control de los ingleses en el Indico. En la práctica, este tipo de comercio terminó sólo en 1902.
Como medida de la magnitud del tráfico, sirve el siguiente cuadro que indica el número de esclavos
embarcados sólo desde Mozambique a las islas del Indico entre 1720 y 1902:
Período Número de esclavos
1720-1799 125.306
1800-1854 255.000
1855-1902 115.133
Total 495.439

Otro ejemplo es el caso de la ciudad de Zanzíbar, una de las que más evidenció el tráfico de esclavos. A partir de 1811 Zanzíbar ya exportaba entre 6 y 10 mil esclavos por año. A partir de 1839 se convirtió en un verdadero centro del tráfico de esclavos en la costa oriental de Africa. Se calcula que eran vendidos entre 40 y 45 mil esclavos por año.

Fuente: Monografías

El comercio triangular

Inicialmente, desde que en 1441 los portugueses capturaron por primera vez esclavos africanos, estos eran exportados para Portugal, España e Italia y otras partes de Europa, aunque en pequeñas cantidades.
Después de la conquista de América, el tráfico de esclavos no sólo aumentó extraordinariamente, sino que se transformó en una institución que por cerca de cuatro siglos iría a relacionar en forma dramática a tres continentes: Africa-América-Europa. Esta relación es conocida como comercio o tráfico triangular. A inicios del Siglo XVI varios territorios en América fueron colonizados por portugueses y españoles. Los aborígenes fueron masacrados o reducidos a la esclavitud durante la conquista. Como ya se señaló, en estas tierras conquistadas los europeos introdujeron el cultivo de la cana de azúcar, tabaco, algodón y café y la extracción de oro y plata, productos todos muy apetecidos en Europa.
Estas labores exigían de mucha mano de obra. Los aborígenes diezmados por las guerras, las epidemias, el trabajo forzado y el alcohol no podían satisfacer las necesidades de mano de obra. Los traficantes ávidos de lucro y con experiencia en el tráfico de esclavos ponen sus ojos en Africa, como región con fuerte mano de obra barata.
Por otro lado, a inicios del Siglo XVI, Europa ya es el centro del comercio que liga todos los continentes. Los navíos negreros que transportan esclavos parten para Africa desde los puertos europeos cargados de artículos de reducido valor: barras de fierro, tejidos, uniformes, bebidas alcohólicas, espejos, collares, armas, etc.
En Africa, estos artículos son trocados por oro, pieles, goma, marfil y sobre todo por esclavos, para después ser llevados a América y ser entregados a los colonos que explotaban las plantaciones y minas.
También en el continente americano funciona el trueque y los esclavos son cambiados por azúcar, algodón, tabaco, café, madera, oro, plata y otros metales preciosos, que los comerciantes negreros venden posteriormente en los mercados de Europa. Se podría comparar este comercio con el que actualmente se conoce con el nombre de «barter», en el cual no hay dinero en circulación, sino sólo bienes y productos.
En un comienzo, el comercio es monopolio absoluto de españoles y portugueses, pero a partir de finales del Siglo XVI las compañías holandesas, francesas e inglesas entran en este circuito mercantil, luchando por controlar estas regiones. Surge así una competencia encarnizada entre los países europeos que se mantiene durante todo el período del tráfico de esclavos.
Los holandeses traficaban y exportaban los esclavos que vendían en el Brasil y en América Central. En el Siglo XVIII, los ingleses transportaban para sus colonias en América del Norte, para Mexico, Cuba, Jamaica y el Perú.
A partir del Siglo XVII y especialmente en el siglo XVIII los negreros franceses desembarcan esclavos en la isla de Santo Domingo (Haití), en las Antillas Francesas y en Lousiana en América del Norte.
En el transcurso de los siglos XV y XVI el tráfico negrero fue obra especialmente de navegantes particulares, comerciantes y piratas. A partir del Siglo XVII pasa a ser ejercido por grandes compañías. Ellas se encargan del comercio en el Atlántico y de la explotación de las colonias. Organizan también la instalación de factorias, la construcción de fuertes y bodegas para almacenar esclavos. En el caso de Portugal, el tráfico de esclavos fue realizado prácticamente sólo por negreros particulares, que llevaban del Brasil a Africa tabaco de mala calidad y ron y regresaban con esclavos a cambio. Esto se desarrollo especialmente a partir del Siglo XVII, cuando las relaciones entre las posesiones de Africa y el Brasil comenzaron a ser directas. En el comercio del Atlántico, Portugal se ve superado por los grandes países expansionistas de la época: Holanda, Francia e Inglaterra.

Fuente: Monografías

La trata de negros exige su sitio en la Historia

Pocos han sido los que han pedido perdón y no están entre ellos los países que se enriquecieron con ello. La trata de negros trasatlántica duró cuatro siglos y hace sólo dos que la esclavitud quedó abolida. Hoy, algunos, como Gran Bretaña, entonan un mea culpa. Imaginemos Auschwitz y Dachau, Ravesnbruck y Mauthausen, pero todo a escala inmensa, América transformada en un `universo de concentración’, el pijama a rayas impuesto a toda una raza, un lamento lúgubre hollando el Atlántico…». Palabras del escritor y poeta martiniqués Aimé Cesaire. Las palabras que resumen cuatro siglos de la historia nunca reconocida de la Humanidad, la que va del siglo XV al XIX, en que las grandes potencias mundiales de entonces traficaron y exterminaron a millones de africanos, sustentando en sus grilletes y latigazos las riquezas que hoy detentan. Durante uno de esos siglos, el puerto de Liverpool fue el principal muelle británico en el comercio de esclavos al resto del mundo, y durante los cien años que duró esa hegemonía, vio desfilar por allí a 1,5 millones de esclavos. Quizá como desagravio, la ciudad de los Beatles y del «Nunca caminarás solo» acaba de abrir las puertas del Museo Internacional de la Esclavitud, dedicado a la trata negrera trasatlántica. Lo hizo el 23 de agosto pasado, en el año del bicentenario de la abolación de la trata de esclavos en el Imperio Británico. Es uno más de los pasos que Gran Bretaña ha dado este año tan especial, en su ánimo de rescatar la memoria de lo que muchos han calificado como «holocausto negro». Entre 1450 y 1850, unos 12 millones de esclavos africanos fueron obligados a cruzar el Atlántico desde sus países de origen hacia el continente americano, y otros muchos millones más perecieron en la singladura. Por cada esclavo transportado y vendido, morían tres. Fueron necesarios más de sesenta mil viajes, de los que casi la mitad enarbolaron bandera portuguesa, seguidos en número por británicos y españoles. El comercio trasatlántico de esclavos constituyó la mayor deportación de la historia. Parte de esa historia silenciada es la que pretende mostrar este Museo radicado en el muelle Albert de Liverpool. Un proyecto avalado por la Unesco y que persigue llamar la atención internacional sobre la importancia histórica de la esclavitud, poniendo de relieve sus consecuencias en el mundo moderno. El objetivo, según sus promotores, es «interpelar la ignorancia y la no comprensión» de esos cuatrocientos años, y reflejar no sólo la faceta histórica, sino sus consecuencias. «No trata sólo sobre la dimensión histórica, sino también sobre las ramificaciones de la esclavitud, como ataques racistas recientes. Creemos que este museo luchará contra el racismo y los estereotipos culturales», ha destacado Richard Benjamin, director del nuevo museo. «Mostrará la resistencia de la población africana, que no fue pasiva en el comercio de esclavos», ha añadido. El propósito del museo es impartir educación en lugar de ser sólo un depósito de objetos con trascendencia histórica. Richard Benjamin desea que sea un aliciente para entender que la esclavitud no es sólo opresión, sino también resistencia. La muestra, además de histórica, incluye casos de abusos y discriminación contra personas negras, como el adolescente británico Anthony Walker, asesinado en 2005 tras un ataque racista. La exhibición cuenta además con historias de personajes que lucharon contra la discriminación y abuso a negros, entre ellos Malcolm X y el ex presidente sudafricano Nelson Mandela. Se acompaña también de objetos relacionados con la esclavitud, como cadenas con las que se solían amarrar a esclavos en los viajes trasatlánticos, capas y capuchas utilizadas por miembros del grupo racista Ku Klux Klan y fotografías de casos de abusos. De la esclavitud y su legalidad hablan la Biblia o el Corán, esclavos hicieron los griegos, los romanos… Pero los navegantes portugueses fueron los primeros en dedicarse durante la edad moderna a la trata de esclavos africanos. El infortunio sobre el continente negro arranca con la llegada de Cristóbal Colón a suelo americano. El Imperio español comenzó a partir de entonces el expolio de las riquezas del nuevo continente, utilizando como mano de obra a los propios indígenas, que fueron diezmados. Fue entonces cuando se recurrió a África y los portugueses los primeros en abrir aquel mercado para satisfacer sus necesidades en Brasil. Lo iniciado por los portugueses (y mucho antes por los árabes) fue muy pronto adoptado por las demás potencias coloniales. Los españoles, los holandeses, los ingleses, los franceses, los alemanes, los daneses y los norteamericanos se dedicaron en los siglos siguientes al comercio de negros. La isla de Gorée, en Senegal, hoy Patrimonio de la Humanidad, ha sido reconocida como el particular campo de concentración de esta pesadilla de siglos. Era el lugar establecido como mercado de esclavos de la costa africana. El pasillo que les conducía hacia los barcos era conocido como «el lugar de donde no se regresa». Algunos investigadores llegan a decir que entre los siglos XV y XIX el continente africano perdió más de cien millones de hombre y mujeres jóvenes. Varias regiones africanas quedaron casi despobladas. Aquel lastre aún sigue pesando como una losa en el devenir de los pueblos africanos. Embarcaciones transportando productos comerciales como armas, alcohol y caballos zarpaban de los puertos europeos con rumbo a África occidental, donde intercambiaban estos artículos por esclavos africanos. Eran esclavos que habían sido capturados en guerras o eran víctimas del creciente negocio local de captura y venta; africanos cazando africanos. Algunas regiones se convirtieron en auténticos estados militares. Después de vender a los esclavos que habían sobrevivido, los barcos volvían a Europa cargados de bienes producidos con mano de obra esclava, tales como azúcar, tabaco, algodón, ron y café. En medio de este viaje sin retorno, «una multitud de gente negra de todo tipo encadenada entre sí, con apenas espacio para moverse, viajando durante meses, mareados por el viaje, rodeados por la suciedad de los contenedores repletos de vómito, dentro de los que a menudo caen los niños, algunos sofocándose. Los alaridos de las mujeres y los lamentos de los agonizantes hacen a la escena de horror casi inconcebible», como relata la ONU. Cuatro siglos que llegaron a su fin a partir del siglo XVIII con los propios levantamientos de esclavos en el Caribe. El primero en abolir fue Dinamarca, en 1792; Gran Bretaña prohibió la `trata’ -que no la posesión- en 1807; en EEUU el debate abolicionista acabó en una guerra civil hasta 1865; España lo hizo en 1817 -aunque en la Cuba `española’ había cinco millones de esclavos aún en 1847-; el último país en abolirla fue Brasil (1888)._ Han transcurrido ya doscientos años, pero como escribió Richar Kapuscinski en esa radiografía africana titulada «Ébano», «la huella más dolorosa y duradera la ha dejado aquella época en la memoria y la conciencia de los africanos: siglos de desprecio, humillación y sufrimiento han creado entre ellos un complejo de inferioridad y un sentimiento de daño moral jamás reparado que anida en lo profundo de sus corazones». Liberia, un país en el que los esclavos se convirtieron en esclavizadores La historia de Liberia arranca en EEUU, donde una asociación decide devolver a África a unos cuantos miles de esclavos libres, pero molestos. En 1822 es fletado un barco hacia lo que hoy es Liberia -de ahí su nombre-, adquiriendo tierra al rey de la región por seis mosquetones y una caja de abalorios. Para 1847, la comunidad de antiguos esclavos devueltos al continente ascendía a unos 6.000 habitantes. La paradoja es que esta comunidad creó una sociedad que era el vivo espejo de la que habían dejado atrás: pero ellos pasaron a ser los amos y convirtieron a la población aborigen en sus esclavos. Este monopolio del poder duró hasta 1980.

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